miércoles, 18 de noviembre de 2009

El falso profeta


El fraude máximo del fin de los tiempos incluirá la adoración mundial del anticristo. Sin embargo, el anticristo no ascenderá solo al poder. Su éxito será el resultado de una farsa espiritual perpetrada por el falso profeta y que abarcará al mundo entero. La capacidad de este falso profeta de realizar señales milagrosas le permitirá convencer al público de que el anticristo es el líder que ellos han estado buscando.


»Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Mateo 7:15


Apocalipsis 13 presenta diez características para identificar al falso profeta:


1) Sube de la tierra (13:11).

2) Controla los asuntos religiosos (13:11).

3) Satanás lo motiva (13:11).

4) Promueve la adoración a la bestia (13:12).

5) Hace señales y milagros (13:13).

6) Engaña al mundo entero (13:14).

7) Le infunde poder a la imagen de la bestia (13:15).

8) Mata a todos los que se niegan a adorarla (13:15).

9) Domina todo el comercio económico (13:17) y

10) Supervisa las marcas de la bestia (13:17-18).


Satanás (el Dragón), el anticristo (la bestia del mar) y el falso profeta (la bestia de la tierra) forman una trinidad perversa que es una falsificación de la sagrada Trinidad. Satanás se contrapone al Padre; el anticristo, al Hijo; y el falso profeta, al Espíritu Santo. Esta alianza impía es el último intento de Satanás por destruir la obra de Dios en la tierra.


En la Biblia hallamos una explicación el método que usan para su diabólico intento. El anticristo no se arriesga a aparecer «sin que antes venga la apostasía» (2 Tes. 2:3). Mientras tanto, el espíritu del anticristo (la iniquidad) ya está en acción e intenta pervertir el evangelio y corromper a la verdadera iglesia. Cuando este proceso esté lo suficientemente arraigado, el falso profeta surgirá para preparar la llegada del anticristo.


Se describe al falso profeta como uno que tiene «dos cuernos semejantes a los de un cordero» y que hablaba como dragón (Apoc. 13:11). Parece religioso, pero habla como Satanás; falsifica la verdadera religión para esconder su verdadera identidad. De la misma manera que el Espíritu Santo se dedica a atraer al mundo a Jesucristo, el falso profeta surgirá para preparar la llegada del anticristo.


No debe sorprendernos entonces que el falso profeta represente la religión apostata del fin de los tiempos. Si su ascenso al poder es similar al del anticristo, él presidirá el cristianismo apóstata luego del arrebatamiento al cielo de los verdaderos creyentes. Todo el que quede atrás, cualquiera sea su denominación, será un incrédulo. En este tipo de ambiente el falso profeta no tendrá problemas para engañar al mundo entero.


Apocalipsis presenta al falso profeta como un individuo a quién Satanás le confiere poder (13:11,12). Sin embargo, al sistema religioso que él representa se lo llama la «gran ramera» (17:11) que está «ebria de la sangre de los santos» (17:6). Por lo tanto, la fase final de la apostasía está tipificada en un sistema religioso y en quien lo dirige. Más adelante, el falso profeta es lanzado al lago de fuego (19:20; 20:10).


El objetivo del falso profeta al alentar a la gente a aceptar los planes sociales, económicos y religiosos del anticristo, es el engaño espiritual. A medida que nos acerquemos al final de los tiempos, los falsos profetas, las nuevas religiones y la penumbra espiritual absorberán al mundo, preparando a la humanidad para el surgimiento de estos dos engañadores: el anticristo y el falso profeta.


Biblia de estudio de profecía, Tim LaHaye - pág. 1384.

por Edward Hindson